¿Qué me preocupa?
La fisioterapia ayuda con una amplia gama de dolencias relacionadas con el sistema musculoesquelético, como problemas de cuello, espalda, hombro, rodilla, cadera y pie, así como lesiones deportivas. Puedes acudir directamente a un fisioterapeuta para dolencias como dolor, rigidez, hormigueo, hinchazón o pérdida de fuerza, sin necesidad de consultar primero con un médico de cabecera.
Ejemplos de afecciones para las que la fisioterapia puede ser útil:
- Molestias en el cuello y la cabeza: Piense en dolor de cuello, dolores de cabeza relacionados con la tensión en el cuello o latigazo cervical.
- Molestias en el pecho y los hombros: Dolor en la región del pecho o dolor en los hombros.
- Molestias en brazos y manos: Afecciones que afectan a los brazos y las manos, como el codo de tenista o el síndrome del túnel carpiano.
- Molestias de espalda: Dolor en la parte baja de la espalda, en la parte alta de la espalda o afecciones específicas de la espalda.
- Molestias en la cadera y el muslo: Dolor en la cadera o el muslo
- Molestias en rodillas y pies: Problemas en las rodillas o los pies, como dolor o inestabilidad.
- Lesiones deportivas: Lesiones que ocurren durante la práctica deportiva.
- Quejas psicosomáticas: Quejas físicas relacionadas con el estrés u otros factores psicológicos.
Tras una cirugía, un fisioterapeuta puede aconsejarle sobre cómo recuperar su forma física. Asimismo, puede solicitar ayuda para realizar ejercicios tras un diagnóstico médico, como EPOC, enfermedad cardiovascular, artrosis/reumatismo o diabetes.
¿Qué hacer si tienes dudas?
Pide consejo: Si tienes dudas, siempre puedes consultar con tu médico de cabecera. Esto también aplica si tus síntomas persisten o si estás preocupado.