¿Qué me preocupa?

La fisioterapia ayuda con una amplia gama de dolencias relacionadas con el sistema musculoesquelético, como problemas de cuello, espalda, hombro, rodilla, cadera y pie, así como lesiones deportivas. Puedes acudir directamente a un fisioterapeuta para dolencias como dolor, rigidez, hormigueo, hinchazón o pérdida de fuerza, sin necesidad de consultar primero con un médico de cabecera.

Ejemplos de afecciones para las que la fisioterapia puede ser útil:

Tras una cirugía, un fisioterapeuta puede aconsejarle sobre cómo recuperar su forma física. Asimismo, puede solicitar ayuda para realizar ejercicios tras un diagnóstico médico, como EPOC, enfermedad cardiovascular, artrosis/reumatismo o diabetes.

Pide consejo: Si tienes dudas, siempre puedes consultar con tu médico de cabecera. Esto también aplica si tus síntomas persisten o si estás preocupado.

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